Quiero dormir y no despertar de esta fantasía. Quiero morir apretando tus labios con los míos.
El destino me vio hacer trampa, para poder entrecerrar los ojos y espiarte furtivamente; pero en este desierto páramo, ni la luz ni el horizonte, me permiten desafiar al destino para espiarte nuevamente.
La vida me coloco en una encrucijada tan desigual como la eterna lucha del corazón y la razón. Pero que puede entender la razón sobre el amor? si probablemente vive en su desahuciada lógica, esperando con ansias, ser derrotado por algo tan ilógico, como su adversario el corazón. Anhelos, solo anhelos.
Nostalgia por el tiempo no vivido, nostalgia por lo vivido que ya quedo atrás. Desearía vivir nuestro primer encuentro, todos los días de mi vida... y así nunca olvidar tu cautivante belleza.
Desoladamente mis dedos arremeten con furia esto que alguien llamo teclado. Intentando escribir cada vez más rápido, como si la velocidad de mis dedos pudiesen romper la barrera de velocidad y viajar mil seiscientos kilómetros, para volver a besarte aunque sea una vez más.
Insignificantes se han vuelto los días sin tu presencia, el tiempo se detuvo, mi corazón ya no late con la misma fuerza que cuando tus manos rodeaban mi espalda. El vacío de tu cuerpo fue reemplazado por el recuerdo, por fotos. Tus manos se convirtieron en el viento. Tu boca se transformo en algo inalancanzable, el cielo, mi cielo; que como sabes, esta ahí pero nunca lo podrás tocar. Tu boca esta ahí, en el cielo, pero no la alcanzo; y aunque la alcanzase no sabría comprender la inmensidad de tus besos.
Como olvidarme de tus ojos... si tus ojos, son mis ojos.
Nuevamente, quiero dormir y no despertar de esta fantasía; pero esta vez, no quiero morir, a menos que morir signifique beber el veneno de tus tentadores labios; y solo así sabría que la muerte es en verdad es bella.

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